El partido amistoso entre la selección española Sub‑20 y México, programado para el 30 de septiembre en el estadio Alfonso Murube de Ceuta, fue suspendido tras la recepción de un informe que alegaba falta de seguridad, pese a que la Policía Local y la Guardia Civil se habían ofrecido de forma voluntaria para garantizar la protección del evento.

La cancelación se produce en el contexto de la peor crisis migratoria que ha vivido la ciudad autónoma en años recientes: más de 100.000 personas han ingresado en las últimas semanas, provocando el cierre de colegios, la paralización de actividades empresariales y deportivas, y la presencia de militares en las puertas de los centros educativos.

Antonio García Gaona, presidente de la Federación de Fútbol de Ceuta desde 2008, rompió el silencio y pidió a Luis Rubiales (Louzán) y al seleccionador Luis de la Fuente que acudan de inmediato a la ciudad, acompañados por la Copa del Mundo, para demostrar el respaldo del fútbol español a Ceuta. Además, solicitó un vídeo de los campeones del mundo en apoyo y la promesa de que una selección nacional, preferiblemente la absoluta femenina, visite la ciudad.

García Gaona acusó al Gobierno central de “dejar a la deriva” a Ceuta y de usar la inversión anunciada de 400 millones de euros para convertir la ciudad en un “campamento de refugiados”. Señaló que la decisión de suspender el amistoso se tomó bajo la excusa de que la categoría Sub‑20 no requería protección policial, una postura que, según él, es una “mera excusa” de la oposición política.

El presidente también criticó la planificación del Mundial 2030, que contempla a Marruecos como co‑sede, argumentando que el país vecino representa una amenaza para la seguridad de Ceuta. Aseguró que, de repetirse la presidencia de Gianni Infantino en la FIFA, la final del torneo podría celebrarse en Marruecos, lo que consideraría inaceptable.

A pesar de la incertidumbre, la federación de Ceuta intenta reactivar sus competiciones locales: se espera que los torneos de cadetes a prebenjamín reanuden el 25 de septiembre, mientras que el fútbol y fútbol sala femenino podrían volver a programarse a partir del 17 de octubre, aunque advierten que la falta de seguridad y la presencia de migrantes en los polideportivos complican la logística.

Clubes como Atlético de Madrid mostraron su apoyo mediante pancartas, mientras que el Barcelona se mantuvo al margen. La polémica ha generado un debate sobre la responsabilidad moral de los futbolistas y la necesidad de que el deporte nacional respalde a las ciudades afectadas por la crisis migratoria.