El informe de Natixis, que se actualiza anualmente, muestra que la combinación de la subida de precios, los tipos de interés más altos y los crecientes gastos vinculados al envejecimiento ha empujado a España a los últimos lugares de la clasificación de países donde la jubilación resulta más difícil de sostener.

Aunque la tasa de sustitución de la pensión española supera el 70 % del último salario percibido, el aumento del coste de la vida ha erosionado el poder adquisitivo de los pensionistas, según datos a los que tuvo acceso ABC.

Natixis atribuye la presión inflacionaria al alza de los costes energéticos provocada por tensiones geopolíticas en Oriente Medio, lo que ha mantenido la inflación por encima de la media de la zona euro y ha mermado los presupuestos de los jubilados.

A ello se suma el impacto de los tipos de interés, que reducen la capacidad de ahorro y aumentan el coste de la deuda, y una presión fiscal que la gestora sitúa entre las más altas de los países evaluados.

El informe también señala factores estructurales como la alta tasa de dependencia de la población mayor, el endeudamiento público, la gobernanza y la presencia de préstamos bancarios dudosos, que contribuyen a la posición desfavorable de España en el ranking.

A pesar de una ligera mejora respecto a la clasificación de 2025, cuando el país era catalogado como el “farolillo rojo” de Europa, en 2025 se consolidó como el peor país de la UE en este indicador.

Desde que el índice se empezó a elaborar en 2012, España ha descendido 11 puestos, pasando del puesto 26 al 33 actual. En 2023 solo superaba a China, Rusia, México, Colombia, Turquía, Brasil e India; en 2024 perdió nueve posiciones adicionales.

Una encuesta de Natixis incluida en el informe revela que el 39 % de los españoles teme que las prestaciones públicas de jubilación se reduzcan en los próximos años, lo que alimenta una elevada preocupación por la seguridad de sus pensiones.

En otros ámbitos, el estudio indica que la desigualdad de ingresos ha caído a su nivel más bajo desde antes de la pandemia, mientras que la renta per cápita y la igualdad de ingresos mejoraron en varios puestos, aunque la dependencia de las personas mayores y los préstamos morosos siguen siendo retos importantes.