La tensión entre Belén Esteban y Julia Janeiro continúa abierta desde principios de agosto, cuando un comentario sobre los «nepo babies» desencadenó un cruce de declaraciones que incomodó a la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario. Sin embargo, la colaboradora televisiva insiste en que no pretende enfrentarse a Julia, a quien recuerda como una joven de 23 años.

Belén marcó esa distancia durante su última aparición pública, en la XII edición de los Premios Chicote celebrada en Madrid. Allí afirmó que su conflicto no es con Julia, sino con su padre, Jesulín de Ubrique, y explicó su postura comparando el posible sufrimiento de la joven por sus padres con el que ella siente por su propia hija.

La colaboradora fue especialmente dura con el torero, al que identificó por su nombre completo, Jesús Janeiro Bazán, y acusó de permanecer escondido mientras el conflicto se desplaza hacia las mujeres de su entorno. Según dijo, ya se enfrentó en el pasado con María José Campanario y ahora la polémica parece situar a Julia frente a ella.

En ese contexto, Belén pidió a Jesulín que dé la cara. Su mensaje busca desplazar el eje de la discusión desde Julia Janeiro hacia el padre de la joven, a quien responsabiliza del fondo de una tensión familiar y mediática que lleva años rodeando a ambas partes.

La polémica se reactivó después de que Julia Janeiro estrenara una campaña publicitaria interpretada como una respuesta directa al debate sobre los «nepo babies». La propia Julia explicó que su mensaje pretende tomarse con humor que algunas personas la consideren una enchufada, aunque también señaló que no todos la ven de esa manera.

Belén Esteban también reaccionó a esa campaña y aprovechó para defender a su hija. Subrayó que ella vive en Estados Unidos, intenta abrirse camino por sí misma y no se presenta públicamente como hija de Jesús Janeiro Bazán y de Belén Esteban.

Pese al tono crítico, Belén dijo alegrarse del paso profesional dado por Julia. Su intervención, sin embargo, dejó claro que la disputa sigue viva y que, para ella, el centro del conflicto está en Jesulín de Ubrique y no en su hija.