Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística revelan que, de los hogares donde conviven parejas, 16,2 % no están vinculados por matrimonio civil o religioso, lo que representa aproximadamente 1,83 millones de familias en todo el país. La cifra supera el 13,1 % registrado en 2023, evidenciando una tendencia creciente de la llamada "unión libre".
A pesar de este aumento, la inmensa mayoría de parejas que cohabitan siguen estando casadas: el 83,8 % de los hogares con pareja están formalizados por matrimonio, ya sea civil o religioso. Además, el número de matrimonios celebrados en 2024 alcanzó los 175 364, una cifra que continúa subiendo año tras año.
Frente a este panorama, el sacerdote Miguel María Ruiz, párroco de la Parroquia de San José María Rubio en el barrio de El Cañaveral (distrito de Vicálvaro, Madrid), ha señalado que el crecimiento de la convivencia sin matrimonio está repercutiendo en la vida espiritual de sus feligreses. Ruiz, activo en redes sociales bajo @parroquiaelcanaveral, comenta que cada vez más parejas llegan a su parroquia sin haber recibido el sacramento del matrimonio.
En sus publicaciones, el padre Ruiz advierte que "convivir con tu pareja antes de casarte es una confusión, aunque hoy en día está muy de moda" y que, según la enseñanza católica, la unión libre constituye un pecado porque contraviene los mandamientos de Dios. Cita a San Agustín: "Lo correcto es correcto aunque nadie lo haga, y lo incorrecto es incorrecto aunque todo el mundo lo haga", para subrayar la discrepancia entre la práctica social y la doctrina eclesial.
El sacerdote explica que la convivencia previa al matrimonio no debería considerarse una fase de "prueba" sino una decisión libre y comprometida que, en la visión cristiana, solo se formaliza mediante el sacramento. Según Ruiz, la falta de este compromiso sacramental debilita la unión y afecta la salvación de las almas involucradas, una preocupación que, según él, aún no es plenamente comprendida por muchas parejas católicas.