Soriano, que cuenta con una amplia audiencia en la red social X, difundió que varios establecimientos están añadiendo un suplemento de 20 céntimos a los cafés cortos servidos con hielo, denominados «café manchado». La publicación provocó una oleada de comentarios en la que los usuarios cuestionan la legitimidad del cobro extra.
Un seguidor resumió su postura en un análisis: «No lo veo correcto: lo mismo que el que toma poca leche no tiene descuento, el que toma más tampoco debe tener sobrecargo; al igual que el que toma el café sin azúcar debe pagar el mismo precio. Medida estúpida, sólo sirve para apartar clientes». Otros usuarios amenazaron con cambiar de bar si el recargo se mantiene.
Varios internautas recordaron que los hosteleros son libres de fijar sus tarifas, al igual que los consumidores pueden decidir no entrar en el local. Sin embargo, la discusión se centra en la percepción de que el suplemento es injustificado y no corresponde a un coste real del producto.
Algunos defensores del recargo argumentan que el café con hielo implica un gasto adicional: se añade un vaso, un plato y el propio hielo, lo que justificaría el precio más alto. Este razonamiento ha sido citado por quienes consideran que el suplemento refleja un coste operativo concreto.
Un seguidor de la cuenta @soycamarero realizó cálculos con una calculadora y concluyó que el incremento representa apenas cinco céntimos por taza, sin contar gastos corrientes, impuestos ni mano de obra. Otros usuarios sugieren que los bares indiquen claramente la cantidad de mililitros de leche y café en cada variante para evitar confusiones.
El debate también ha derivado en comparaciones humorísticas, como la que señala que cobrar un café solo con un chorrito de coñac a precio de carajillo sería «casi igual de terrible». En X, algunos usuarios ironizan sobre el origen de la leche, preguntando si es de cabra o de oveja merinas.