Antes de subir al podio de la Asamblea General, Milei se reunió con el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía Luis Caputo, y lució una corbata de Adam Smith que había pertenecido al economista Milton Friedman, gesto que calificó como una "declaración de principios".

El discurso de Milei se enmarca en una agenda geopolítica que incluye la defensa de la soberanía de las Malvinas, la disputa por minerales críticos y energía, la seguridad regional frente al avance de China y la regulación de la inteligencia artificial.

El canciller Quirno, por instrucción presidencial, ocupó la banca argentina en la ONU la noche anterior para replicar la posición del Reino Unido, que recientemente, a través del premier Andy Burnham, volvió a negar la soberanía argentina sobre las islas, argumentando la defensa del derecho internacional y del Estado de derecho.

Milei también participó en una sesión extraordinaria del "Escudo de las Américas", iniciativa de la Casa Blanca contra el narcotráfico vinculado a China e Irán, donde sostuvo una conversación con el presidente estadounidense Donald Trump sobre la protección de los recursos naturales de Argentina.

En el marco de la visita, se anunció que Argentina y EE.UU. firmarán un proyecto de inversión de 6.000 millones de dólares destinado al proyecto LNG de Argentina, una asociación que involucra a YPF, la italiana ENI y la empresa de Emiratos Árabes XRG, con financiamiento del Exim Bank y capital privado.

El presidente Milei ha manifestado su alineación con la postura de Trump respecto a la ausencia de regulaciones para la IA y ha expresado apoyo a la posición de Israel en la crisis de Gaza y el estrecho de Ormuz, temas que también abordará en su intervención ante la ONU.

El discurso, programado para antes del mediodía (hora de Argentina), busca consolidar la imagen de Argentina como socio estratégico de Washington, resaltando sus reservas de energía y minerales críticos y su papel en la cadena de suministro global.