El rector de la UPO, Francisco Oliva, intentó calmar la situación durante cinco minutos, pidiendo a los manifestantes que escucharan al consejero y asegurando que sus reivindicaciones habían sido escuchadas, pero los gritos continuaron y el discurso de Paradela resultó imposible de continuar.

Ante la imposibilidad de reanudar el acto, Oliva tomó la decisión de levantar la ceremonia y suspender la apertura oficial del curso académico, ofreciendo disculpas al consejero que tuvo que abandonar el recinto sin haber intervenido.

Los manifestantes, que se autodenominan defensores de la universidad pública, protestaban contra la situación de financiación de las instituciones andaluzas. La protesta se produce en el segundo año consecutivo en que la Universidad Pablo de Olavide ve interrumpido su acto de apertura: el año anterior, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, también fue objeto de protestas por recortes en sanidad y educación.

Jorge Paradela, nombrado consejero de Universidades en julio tras el fallecimiento de su predecesor, había anunciado recientemente que el presupuesto autonómico de 2027 asignará 120 millones de euros adicionales a las universidades públicas, duplicando los 60 millones previstos para 2026 y elevando la financiación total a más de 1.800 millones de euros.

El incidente subraya la tensión entre el gobierno regional, que busca reforzar la financiación universitaria, y una parte del estudiantado que considera insuficientes los recursos y teme una “asfixia económica” de la universidad pública.