Según cifras de S&P Global, la actividad empresarial en septiembre se registró al ritmo más rápido desde julio de 2021, mientras que los costos de los insumos se dispararon por el alza de los precios de la energía, lo que alimenta la expectativa de que la Reserva Federal mantenga o incluso aumente las tasas de interés para contener la inflación.
El repunte de los rendimientos no se limitó al plazo de 10 años: el bono a 30 años subió 11 puntos básicos hasta 5,4 %, marcando su nivel intradía más alto desde 2007 y su cierre más alto desde 2004, mientras que el de dos años alcanzó 4,9 %, su punto más alto desde 2024. La herramienta FedWatch de CME elevó la probabilidad de un aumento de la tasa en octubre al 66 % frente al 55 % del día anterior.
Rendimientos más altos encarecen el costo del crédito en toda la economía, elevando los pagos de hipotecas, préstamos automotrices y financiamiento corporativo. Los inversores siguen evaluando la trayectoria de la inflación y la política monetaria de la Fed, lo que ha mantenido la curva de rendimientos en una fase de fuerte ascenso durante el año.
"En general, fue una lectura mucho más sólida de lo esperado sobre la actividad empresarial de EE.UU., lo que implica un amplio margen para que tanto las tasas de política monetaria como los rendimientos de los bonos del Tesoro sigan subiendo a corto plazo", señaló Vail Hartman, estratega de tasas estadounidenses de BMO Capital Markets.