En el mensaje difundido a través de su cuenta de Instagram (@fidelitis), Pérez subraya que “cobrar una incapacidad permanente no significa que automáticamente quedes fuera del Ingreso Mínimo Vital” y advierte que “miles de pensionistas podrían estar renunciando a esta ayuda sin saberlo”.
La incapacidad permanente es una pensión contributiva destinada a proteger económicamente a quienes, por lesión o enfermedad, no pueden trabajar. En España existen cuatro grados de incapacidad permanente, que determinan el nivel de la prestación.
El Ingreso Mínimo Vital, por su parte, es una ayuda dirigida a prevenir la pobreza y la exclusión social de personas que viven solas o en unidades de convivencia y carecen de recursos económicos básicos, según la Seguridad Social.
No existe una normativa que establezca una incompatibilidad legal entre ambas prestaciones; sin embargo, la práctica suele complicarse por el requisito de carencia de rentas que exige el IMV, que evalúa los ingresos y el patrimonio del solicitante.
Según Pérez, la clave para la compatibilidad radica en la valoración que realiza el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) de la pensión, los demás ingresos, el patrimonio y la composición de la unidad de convivencia. La pensión de incapacidad permanente se contabiliza como ingreso, pero no elimina automáticamente la posibilidad de acceder al IMV.
En la teoría, si los ingresos totales del beneficiario están por debajo de los límites establecidos por la normativa del IMV, podría tener derecho a la ayuda aun percibiendo la pensión de incapacidad permanente. Cada caso debe analizarse de forma individual.
Pérez también señala que, aunque la compatibilidad con el IMV sea limitada, existen otras ayudas sociales que pueden ser compatibles con la pensión de incapacidad permanente, lo que abre la puerta a una mayor protección económica para los pensionistas.