La operación situaría la valoración de la compañía en torno a los 140.000 millones de dólares. Bezos aportaría otros 2.000 millones a la ronda, además de la financiación que ha proporcionado durante años mediante ventas de acciones de Amazon. El diario estadounidense calcula esa inversión acumulada en 32.000 millones desde la creación de Blue Origin en 2000.
La apertura a nuevos inversores coincide con un cambio de prioridades. El consejero delegado, Dave Limp, ha reorganizado una plantilla de unas 15.000 personas y la empresa ha pausado los vuelos turísticos suborbitales para concentrar recursos en el desarrollo técnico y en contratos considerados esenciales, incluidos los de la NASA.
Blue Origin registró ingresos de 800 millones de dólares en 2025 y prevé alcanzar 1.400 millones este año. La meta interna de superar los 30.000 millones anuales en 2030 sigue siendo una proyección, no un resultado asegurado. La distancia entre ese objetivo y los ingresos actuales deja claro cuánto dependerá el plan de nuevos contratos, financiación y capacidad de convertir sus proyectos espaciales en actividad comercial.