Según un video difundido en redes sociales, un automóvil azul colisionó con una SUV y, tras el choque, se escucharon disparos antes de que el vehículo azul redujera la velocidad; minutos después, un hombre corrió hacia la puerta del conductor y fue alcanzado por el disparo.
El jefe de los Servicios de Emergencia Médica del condado Austin‑Travis, Robert Luckritz, informó que los paramédicos llegaron al lugar en tres minutos y medio, sacaron al herido en nueve minutos y lo trasladaron al Centro Médico Dell Seton, describiendo su condición como estable pero grave.
La abogada Kate Lincoln Goldfinch, que representa a la familia de Garcés Pérez, confirmó en Instagram que el hombre es venezolano y denunció que la familia fue expulsada del hospital sin recibir información sobre su estado, recibiendo la noticia a las 4:30 p.m. de que había sido puesto bajo custodia del ICE.
El alcalde demócrata de Austin, Kirk Watson, condenó el hecho en su cuenta de X, calificándolo de “extremadamente decepcionante” y anunció que la ciudad, junto con los Texas Rangers, llevará a cabo una investigación independiente, subrayando que la Policía de Austin no participó en el tiroteo.
El episodio se produce a menos de dos meses del tiroteo de un inmigrante mexicano, Lorenzo Salgado Araujo, en Houston, también perpetrado por agentes de ICE y que terminó con la muerte del hombre; ese caso está bajo revisión de un gran jurado y ha alimentado críticas a la política de detenciones del Departamento de Seguridad Nacional.
Tras el incidente, decenas de manifestantes se congregaron cerca del lugar; la policía estatal los contenía con gases lacrimógenos mientras se mantenía el orden mientras se investigaba el suceso.