La firma, que coincidirá con la reunión anual de la Asamblea General de la ONU, contará con la presencia del presidente Donald Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens Frederik Nielsen.

Antes del acto, Frederiksen aseguró que el acuerdo no supone "ninguna renuncia a la soberanía" de Dinamarca sobre Groenlandia, añadiendo que "es posible lograr una mejor cooperación con otros países manteniendo al mismo tiempo la soberanía".

Tanto Frederiksen como Nielsen subrayaron que consideran el pacto beneficioso para todas las partes y que su motivación principal es la política de seguridad, no una respuesta a supuestas amenazas de Trump de apoderarse de la isla.

Nielsen, por su parte, asistió a una reunión previa de los países con costa en el Ártico, excluyendo a Rusia, donde se debatió la situación en la región y la posible ampliación de la presencia militar estadounidense en Groenlandia, según la prensa danesa.

En el ámbito económico, la noticia provocó un repunte en las acciones de empresas vinculadas a la energía y a la extracción de tierras raras en Groenlandia. Valores como Greenland Mines y Greenland Energy vieron sus cotizaciones revalorizarse en más del 100 % en el Nasdaq estadounidense, con efectos similares en bolsas del Reino Unido y Australia.

Aunque los detalles del acuerdo siguen sin conocerse, los medios daneses especulan que Estados Unidos obtendrá permiso para ampliar sus bases y establecer una presencia militar permanente en la isla, lo que podría transformar la dinámica de seguridad en el Ártico.