Moncloa ha justificado la ausencia de Sánchez alegando conflictos de agenda. Cuando el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, fue interrogado al respecto, respondió de forma escueta: "Es la agenda del presidente" y no ofreció más detalles sobre el motivo concreto que impide su presencia en el evento.
El programa oficial del mandatario español para la jornada incluye un "diálogo para la financiación del desarrollo" con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina Mohammed. Este encuentro está previsto a las cuatro de la tarde, hora de Nueva York (diez de la noche en España), y finaliza antes de la recepción de Trump, programada para las 19:15 en Nueva York (01:15 del miércoles en España).
La decisión de Sánchez rompe con una costumbre de larga data: España ha asistido habitualmente a la recepción, independientemente del presidente estadounidense de turno. El año pasado, el rey Felipe VI estuvo presente cuando la recepción fue organizada por Trump; en 2022 y 2023, Sánchez asistió bajo la presidencia de Joe Biden. Las únicas excepciones recientes fueron 2020 y 2021, cuando la pandemia de Covid‑19 impidió la celebración del evento.
El gesto se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Madrid y Washington. Desde que Sánchez se distanció de sus aliados europeos para no cumplir con la exigencia de Trump de que los países de la OTAN aumenten su gasto en defensa, y tras la falta de apoyo logístico español en la guerra de Irán, las relaciones bilaterales se han deteriorado, según analistas de la zona.
Además, la controversia se enmarca en la crisis de Ceuta, que ha puesto a prueba la capacidad de Sánchez para gestionar la seguridad fronteriza, mientras Marruecos refuerza sus vínculos con EE.UU. tras sumarse a los Acuerdos de Abraham, que reconocen la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización con Israel.
La recepción, más allá de su valor simbólico, sigue siendo una oportunidad de alto nivel para la diplomacia. En ella, Trump tiene previsto reunirse con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, lo que subraya la relevancia política del encuentro dentro de la agenda de la Asamblea General.