El anuncio, realizado en la reunión de política monetaria de Banxico, se dio en un contexto de estrechamiento del diferencial de tasas entre México y la Reserva Federal, que ahora se sitúa en 250 puntos base, el punto más bajo registrado desde que el banco central mexicano introdujo la tasa de interés como herramienta de política.
Según la Encuesta Citi de Expectativas, los analistas consultados anticipan que la autoridad mantendrá la tasa en 6.50% no solo durante 2026, sino hasta el cierre de 2027, reflejando la confianza en la estabilidad de la inflación y la actividad económica locales.
El escenario está influido por la postura más restrictiva de la Fed, que en la última reunión elevó su tasa de fondos federales en 25 puntos base al rango 3.75‑4.00% y proyecta al menos una alza adicional en 2026. El Barómetro de las tasas de la Fed de Investing.com muestra que el mercado de futuros espera dos subidas en 2026 (octubre y diciembre) y otras dos en 2027 (marzo y junio).
La expectativa de un mayor endurecimiento de la Fed ha generado presión sobre el peso mexicano. En la víspera del anuncio de Banxico, el tipo de cambio USD/MXN superó los 17.50 pesos por dólar, acercándose a 17.60, lo que representó una depreciación de alrededor del 1.4% y niveles no vistos desde julio.
BBVA Research, a través de los economistas Javier Amador, Iván Fernández y Carlos Serrano, argumenta que Banxico podría permitirse ignorar el ciclo de alzas preventivo de la Fed, dado que las condiciones de demanda interna divergen y le otorgan margen para que el diferencial de tasas se estreche aún más.
Banorte, por su parte, señala que el diferencial nominal actual de 262.5 puntos base está muy por debajo del promedio de largo plazo de 463 puntos base calculado desde 2008, lo que reduce el margen de maniobra de la política monetaria sin que, hasta ahora, haya perturbado los mercados locales.
El argumento interno más sólido para la pausa se basa en la inflación subyacente, que cayó de 4.03% en junio a 3.88% en agosto, y en la brecha de producto. El PIB creció 1.4% trimestral en el segundo trimestre, impulsado por un consumo privado de 0.9% y una inversión fija bruta de 4.3%, aunque el IGAE mostró una ligera caída de 0.1% en junio.
El empleo formal creció apenas 1.5% anual en agosto, indicando una recuperación laboral todavía frágil, lo que refuerza la postura de mantener la tasa sin cambios.
Los bonos del gobierno mexicano a 10 años continúan alineándose con los Treasury estadounidenses, lo que sugiere condiciones financieras locales ordenadas. El peso, que había ganado aproximadamente un 2.7% en lo que va del año, perdió parte de esa apreciación tras el anuncio.
Los analistas advierten que un evento de El Niño de alta intensidad entre octubre y diciembre de 2026, con una probabilidad del 75% según NOAA, y la volatilidad de los precios energéticos por el conflicto en Oriente Medio, son los principales riesgos de cola que podrían presionar la inflación al alza y forzar una reevaluación de la postura de Banxico.
El próximo dato clave será la tasa de desempleo de agosto, que se publicará el 25 de septiembre, y que los analistas seguirán de cerca para confirmar si la holgura económica sigue siendo un ancla para la política monetaria.