La Policía Nacional rodeó el edificio con un amplio cordón, desplegando más de una decena de vehículos y estableciendo un perímetro que impide el acceso de los medios de comunicación al interior del área policializada.
Cientos de personas, entre vecinos, activistas y figuras del mundo cultural como Ana Belén, Ignatius Farray, Rozalén y Marwan, acamparon frente al domicilio desde la noche anterior para acompañar a la anciana y evitar su expulsión.
Según el Sindicato de Inquilinas, durante la intervención de los antidisturbios se produjeron empujones y momentos de tensión entre los agentes y los manifestantes que intentaban permanecer junto al portal, aunque la situación se calmó más tarde mientras se espera la decisión final sobre el lanzamiento.
La Delegación del Gobierno en Madrid ha declarado que la actuación policial se realiza bajo mandato judicial y que la propia delegación no dirige el operativo, aunque ha manifestado su oposición al desahucio.
El Sindicato de Inquilinas responsabilizó al delegado del Gobierno, Francisco Martín, de la presencia del dispositivo policial y le reprochó no haber atendido sus llamadas para intentar mediar en la situación.
En medio de la concentración, una donante anónima ofreció los recursos necesarios para cubrir la renta pendiente de Maricarmen, con el objetivo de que pueda permanecer en la vivienda donde ha vivido durante más de siete décadas.