El disparo ocurrió durante una parada vehicular que, según el DHS, fue específica y no una acción indiscriminada; el agente de ICE impactó a Garcés en el torso, causándole una herida grave que aún mantiene la bala dentro del cuerpo y una clavícula fracturada.
En redes sociales, el DHS, a través del portavoz Markwayne Mullin, acusó a los medios y a políticos que apoyan políticas de "santuario" de difundir mentiras, afirmando que ninguna campaña de difamación impedirá que el ICE cumpla su labor de detener a inmigrantes indocumentados y recordando que resistirse a los agentes constituye un delito federal grave.
La abogada de Garcés, Kate Lincoln‑Goldfinch, informó que un juez federal suspendió la orden de deportación contra el migrante y fijó la primera audiencia para el miércoles 30 de septiembre; añadió que el hombre fue trasladado del hospital al centro de detención horas después del tiroteo, esposado, encadenado y tratado con dureza, recibiendo solo paracetamol e ibuprofeno tras la morfina administrada en el hospital.
El representante demócrata Joaquín Castro, cuyo distrito incluye a Garcés, sostuvo que el migrante llegó a EE. UU. de forma legal, con permisos de trabajo y solicitud de asilo, y calificó el incidente como inaceptable; el congresista Greg Casar, también demócrata, pidió la retirada de los agentes federales de ICE de Austin, argumentando que la seguridad aumentaría sin su presencia.
El DHS reiteró que Garcés no poseía un permiso de trabajo válido ni estatus legal y que contaba con una orden definitiva de expulsión, mientras recordaba que sus agentes han protagonizado varios tiroteos en 2026, resultando en heridos y víctimas mortales civiles.