Al concluir la audiencia general, el Papa recordó que la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado se celebrará el 27 de septiembre, y, inspirado en el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», subrayó los graves abusos que enfrentan menores en los trayectos migratorios, donde a menudo pierden la vida.

El Pontífice describió los sufrimientos como «indescriptibles, violencia, tortura, explotación y condiciones traumáticas», y enfatizó que la dignidad de los niños migrantes es «con demasiada frecuencia pisoteada» tanto durante el viaje como en los lugares de destino, donde a menudo son rechazados, aislados y marginados.

En su mensaje, publicado el 14 de agosto, el Papa hizo un llamado a la plena protección de los derechos de los menores, al respeto de su dignidad y de su identidad cultural, y advirtió que la falta de protección podría alimentar procesos de radicalización.

El documento del Pontífice también insta a las instituciones a promover la reunificación familiar y a evitar el trauma de la repatriación, recordando que el «clamor de los menores desplazados se eleva hoy a Dios».

Según datos de UNICEF, en 2025 llegaron a Europa más de 35.300 menores, de un total de 155.000 migrantes. En los primeros meses de 2026, el número total de llegadas superó las 37.200, y uno de cada cinco era menor de edad, lo que evidencia que la emigración infantil sigue siendo un fenómeno de gran magnitud pese a una ligera disminución reciente.

El Papa concluyó que es necesario un «cambio de perspectiva» que sitúe la protección y la dignidad de cada niño y adolescente en el centro de las políticas migratorias, reafirmando el principio del interés superior del niño como guía esencial.