Las estrellas masivas, con masas al menos diez veces superiores a la del Sol, son escasas pero extremadamente influyentes: emiten radiación intensa, expulsan material mediante vientos estelares y terminan sus vidas como supernovas, procesos que regulan el gas de sus galaxias anfitrionas.

En el universo primitivo la metalicidad –la proporción de elementos más pesados que el hidrógeno y el helio– era mucho menor que en la Vía Láctea actual. Por ello, los astrónomos sospechan que las primeras estrellas masivas podrían haber presentado propiedades físicas diferentes a las que observamos hoy.

Para investigar, el equipo de Grace Telford combinó nuevas observaciones de 12 estrellas con datos previos, creando el conjunto más amplio y homogéneo de espectros ultravioleta de estrellas masivas en entornos de baja metalicidad. Cada objetivo requirió hasta 35 horas de tiempo de observación con Hubble, lo que subraya la complejidad del proyecto.

Los resultados, publicados en *The Astrophysical Journal Supplement Series*, muestran una tendencia clara: a medida que la metalicidad disminuye, la velocidad máxima de los vientos estelares también baja. Sin embargo, en las estrellas con la metalicidad más baja la caída es abrupta, mucho más pronunciada de lo esperado a partir de los datos de metalicidad intermedia.

Esta reducción drástica de los vientos implica que las estrellas pobres en metales pierden menos masa durante su vida, lo que les permite conservar una mayor fracción de su masa original. El efecto podría alterar su evolución, la naturaleza de sus explosiones de supernova y, en última instancia, la forma en que inyectan energía y elementos al medio interestelar de sus galaxias.

El estudio también abordó la dificultad de medir el hierro en entornos de baja metalicidad. Los investigadores usaron la abundancia de oxígeno –más fácil de detectar en líneas de emisión brillantes– como proxy para estimar la cantidad de hierro, aunque reconocen que la correlación no está garantizada. Encontraron que las estrellas en galaxias ricas en oxígeno presentan absorciones de hierro mucho más intensas en el ultravioleta que sus contrapartes en galaxias pobres en oxígeno.

Telford y su equipo planean ampliar el análisis combinando los espectros UV de Hubble con observaciones del Observatorio Keck en Hawái. Con datos de mayor resolución esperan refinar las mediciones de composición y de tasas de pérdida de masa, lo que podría proporcionar modelos más precisos de cómo se formaron y evolucionaron las primeras galaxias del cosmos.