Emre Tezmen, detenido por primera vez el 19 de septiembre, fue arrestado formalmente en la madrugada del miércoles junto a cuatro ejecutivos del sector financiero, entre ellos los hermanos Kerem y Emre Alkin, el director general de Tera Portföy, Alper Öztürk, y el presidente de Pusula Finans Holding, Serdar Turhan, según informó la cadena turca NTV.

Las autoridades turcas han puesto bajo custodia a Tezmen mientras se investigan posibles irregularidades en la gestión de los fondos de Tera Yatırım y Pusula Portföy, que en septiembre dejaron de efectuar pagos a los inversores tras una oleada de retiradas.

El regulador del mercado de capitales, la Junta de Mercados de Capitales de Turquía, ordenó la liquidación de 131 fondos gestionados por siete firmas, afectando a 455 758 inversores. Para evitar una caída abrupta de los precios, el plazo para vender los activos se amplió de tres a seis meses el 21 de septiembre.

El ministro de Finanzas, Mehmet Şimşek, valoró el total de los fondos en 18,300 millones de dólares (15,900 millones de euros) y aseguró que la crisis no se extenderá al resto del sistema financiero, pues los fondos en cuestión representan apenas una décima parte del sector.

Mientras tanto, la Fiscalía ha congelado bienes de directivos y familiares de varias firmas y ha solicitado los registros de transferencias de dinero y criptoactivos al extranjero desde 2024 para determinar si hubo salida de capitales.

El presidente de Bulls Yatırım, Kemal Akkaya, fue puesto en libertad tras prestar declaración, en la que negó que su firma participara en estructuras calificadas como “Ponzi” o “esquemas en cadena”.

El ministro de Justicia, Akın Gürlek, anunció en redes sociales que los responsables de “explotar el sudor, el trabajo y los ahorros de los ciudadanos” serán llevados ante la justicia, y confirmó que se investigan acusaciones de métodos tipo Ponzi.

El escándalo ha repercutido en los mercados: el índice Borsa Istanbul All Shares ha caído un 12 % desde principios de la semana pasada y alrededor de 50 valores han perdido más del 40 % de su cotización.

Los inversores deberán esperar entre tres y seis meses para que se vendan las participaciones de los fondos, sin garantía de cuánto dinero recuperarán, mientras el regulador supervisa la liquidación a cargo de İşbank y el estatal Ziraat Bank.