El ministro de Finanzas, Roland Lescure, describió la situación como "muy difícil y no deseada" y detalló que el paquete incluye subvenciones directas a conductores que usan el coche para trabajar, vales de energía para familias de bajos ingresos y préstamos sin intereses para pescadores que la semana pasada bloquearon puertos en protesta por el alza del combustible.
Según datos oficiales, alrededor de 1 500 estaciones de servicio se encuentran en desabastecimiento, la mayoría sin diésel. El precio medio del diésel alcanzó los 2,42 €/litro, mientras que la gasolina subió a 2,19 €/litro, niveles no vistos desde febrero de 2024. Las estaciones de TotalEnergies, que limitan el diésel a 2,25 €/litro y la gasolina a 1,99 €/litro, son las más afectadas por la escasez.
Entre las ayudas concretas, el gobierno amplió a 5,5 millones de conductores el subsidio de 100 € para quienes recorren más de 14,5 km entre su vivienda y el trabajo o superan los 8 000 km anuales por motivos laborales. Los vales de energía para hogares oscilan entre 48 € y 277 €, los empleadores pueden ofrecer bonificaciones de combustible de hasta 1 000 €, y el personal de enfermería rural recibirá un complemento adicional de 80 €.
El aumento de los precios se produce en un contexto de interrupciones en el suministro mundial de petróleo: ataques atribuidos a fuerzas afines a Irán contra oleoductos saudíes y ofensivas ucranianas contra refinerías rusas han reducido la disponibilidad de crudo y diésel en Europa.
Para evitar un empeoramiento, el gobierno ha permitido a los distribuidores vender "diésel de mezcla de verano" –menos resistente al frío– durante dos semanas más allá del límite habitual del 1 de noviembre, y ha prorrogado hasta finales de año las subvenciones de 15 a 35 céntimos por litro dirigidas a sectores con alto consumo de diésel, como la agricultura, la pesca y la construcción.
Francia, con un déficit público superior al 5 % del PIB, no contempla reducir los impuestos especiales sobre la gasolina; Lescure advirtió que una rebaja de 20 céntimos por litro supondría un gasto de casi 10 000 millones de euros para las arcas del Estado.
Lescure también ha solicitado a la Comisión Europea que abra una investigación sobre los márgenes de beneficio de las refinerías, tras la falta de una respuesta satisfactoria de la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Teresa Ribera. Francia participará en el debate europeo sobre una posible fiscalidad de los beneficios de las compañías petroleras.
La crisis ha desencadenado protestas sociales, entre ellas el bloqueo de puertos por parte de pescadores que exigen medidas más contundentes contra el encarecimiento del combustible.