En su último informe, la OCDE anunció que la previsión de crecimiento para la zona euro en 2026 se incrementó, al igual que la de Japón, aunque para 2027 los pronósticos se revisaron a la baja en ambos casos.
Dentro del bloque europeo, se espera que Francia registre un crecimiento apenas del 0,4 % en 2023, convirtiéndose en la economía más débil del Grupo de los Siete, mientras que la previsión para Alemania subió al 1,1 % desde el 0,7 % anterior.
En Japón, la proyección de crecimiento para 2026 también se elevó, aunque la OCDE anticipa una desaceleración más pronunciada en 2027, sin especificar la cifra exacta.
China mantuvo su estimación de crecimiento del 4,5 % para 2026, pero la organización prevé una caída de la tasa en 2027, señalando una posible ralentización de la economía asiática.
India, por su parte, vio su previsión para 2026 subir al 7,1 % desde el 6,3 %, lo que sugiere que el impacto de los mayores costes energéticos ha sido menor de lo temido inicialmente.
Con una inflación que se espera sea más alta en 2027 que en previsiones anteriores, la OCDE indicó que los bancos centrales probablemente aumentarán los tipos de interés, aunque de forma moderada, al no haber pruebas contundentes de que los costes energéticos se trasladen a la presión de precios general ni a los salarios.
El economista Luca Scarpetta atribuyó la ausencia de efectos de segunda ronda a una actuación más rápida de los bancos centrales frente al repunte inflacionario posterior a la pandemia, afirmando: "Los bancos centrales han reaccionado con mayor rapidez".
En Estados Unidos, la OCDE prevé que la inflación subyacente promedie el 2,5 % el próximo año, frente al 3,3 % de este año, y anticipa que la Reserva Federal suba los tipos en un cuarto de punto antes de que finalice el año, manteniéndolos estables durante 2027.
Se espera una trayectoria similar para el Banco Central Europeo, mientras que el Banco de Japón continuaría endureciendo su política monetaria hasta alcanzar un tipo de referencia del 2 % a finales de 2027. El Banco de Inglaterra, por su parte, mantendría los tipos hasta la segunda mitad del próximo año antes de iniciar recortes.
A pesar de la resiliencia mostrada hasta ahora, la OCDE advirtió que el crecimiento mundial podría desacelerarse hasta el 2,3 % en 2024 si los precios del petróleo se mantienen elevados, se combinan con el aumento de los costes alimentarios provocados por El Niño, una caída en los mercados de acciones y nuevas subidas de los rendimientos de los bonos.