El índice Nasdaq Composite alcanzó los 27.244 puntos, según datos de Expansión, consolidando una racha alcista que se ha visto alimentada por la expectativa de un mayor uso de la inteligencia artificial (IA) y por condiciones macroeconómicas favorables, como la caída del precio del petróleo y la disminución de los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años.
El mayor protagonista de este impulso fue Advanced Micro Devices (AMD), que el lunes 21 de septiembre superó por primera vez la barrera del billón de dólares en capitalización bursátil, con sus acciones cotizando cerca de los 613,31 dólares, según Reuters, tras registrar una subida de alrededor del 10 % en la sesión.
AMD ha acumulado una revalorización de aproximadamente el 187 % en lo que va del año 2026, superando a su rival Nvidia en más de 160 puntos porcentuales, lo que la posiciona como la apuesta más directa del mercado sobre la creciente demanda de chips para IA.
El sector de semiconductores en su conjunto vivió una jornada excepcional: Intel subió un 12,2 %, Qualcomm avanzó más de un 9 % y el índice de semiconductores PHLX (SOX) se disparó un 4,3 %, según datos de Reuters.
Meta Platforms también se sumó al rally, con sus acciones incrementándose un 11,4 % después de que Wells Fargo elevase su precio objetivo, citando el reciente lanzamiento del asistente de IA Muse.
Arm Holdings registró una revalorización del 17 % y, fuera del universo de semiconductores, Generac Holdings experimentó un salto del 18,79 % tras anunciar un acuerdo con Amazon para suministrar hasta 8.000 millones de dólares en generadores destinados a centros de datos, según El Economista.
En el plano macroeconómico, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cayó por debajo del 5 %, situándose en torno al 4,951 %, mientras que el crudo Brent retrocedió a 100,34 dólares por barril, su nivel más bajo desde el 9 de septiembre, datos reportados por CNBC.
Art Hogan, estratega jefe de mercado en B. Riley Wealth, comentó a Reuters que los mercados ahora se benefician de “vientos a favor” al observar la combinación de precios más bajos del petróleo y rendimientos de bonos más bajos, lo que ha favorecido el impulso alcista a corto plazo.