La propuesta, anunciada este miércoles, forma parte de la creciente presión regulatoria sobre la inteligencia artificial y la posición dominante de Google en el mercado de búsquedas en línea. Según el borrador, los usuarios recibirían un aviso cada año para confirmar o cambiar su buscador predeterminado, y Google tendría que ofrecer al menos una alternativa basada en IA, como ChatGPT de OpenAI o Perplexity AI.

La CMA ha abierto un periodo de comentarios que se extenderá hasta el 9 de octubre. Tras esa fecha, la autoridad espera emitir una decisión final antes de que concluya el año, lo que podría obligar a Google a modificar su interfaz de Android y Chrome para cumplir con la nueva normativa.

El anuncio coincidió con una caída de cerca del 3,45 % en las acciones de Alphabet (GOOGL) en la jornada del miércoles, situándose alrededor de los 339 dólares. En los últimos dos días, el valor de la compañía ha perdido aproximadamente un 4,5 %, reflejando la combinación de toma de utilidades por parte de los inversores y la preocupación por la presión regulatoria.

Los analistas señalan que, además del factor regulatorio, el mercado ha castigado a Alphabet desde julio por un aumento de 15.000 millones de dólares en su gasto de capital en inteligencia artificial, mientras su flujo libre de efectivo se mantiene prácticamente plano. A pesar de ello, la empresa sigue cotizando a 16,9 veces sus utilidades, el múltiplo más bajo entre las grandes tecnológicas, con un retorno sobre capital del 49,5 % y un margen neto del 32,8 %.

Los inversores también están rotando sus carteras hacia otras tecnológicas; Meta Platforms ha registrado una ganancia del 12,5 % en la semana, atrayendo parte del apetito del sector. Alphabet, por su parte, espera reportar resultados del tercer trimestre el 27 de octubre, con un consenso de utilidad por acción de 3,05 dólares y unos ingresos de 126.700 millones de dólares.

Si la CMA aprueba la medida, Google tendría que adaptar sus sistemas de búsqueda en Android y Chrome, lo que podría abrir el mercado a competidores de IA y reducir la cuota de mercado de su propio motor de búsqueda. La propuesta también plantea preguntas sobre cómo se gestionarán los acuerdos de publicidad y los ingresos asociados al tráfico de búsqueda.