Según Harned, la reciente caída de los valores de defensa no constituye una oportunidad de compra inmediata; en su lugar, sugiere que el resultado de las elecciones del 3 de noviembre podría "despejar" la incertidumbre y ofrecer un mejor punto de entrada para los inversores.
Las acciones de defensa han experimentado una reversión notable desde el inicio del conflicto en Irán: en febrero, cuando la propuesta presupuestaria de 1,5 billones de dólares del Departamento de Defensa del presidente Donald Trump dominaba la agenda, el sector cotizaba con una prima del 15 % sobre el S&P 500; hoy, esa prima se ha convertido en un descuento del 12 % frente al mismo índice.
El analista atribuye gran parte de la presión a la falta de un presupuesto aprobado: ni la Cámara de Representantes ni el Senado han sancionado un proyecto de ley de asignaciones, y la Cámara permanecerá en receso hasta después de las elecciones de medio término, lo que mantiene al Congreso en una situación de estancamiento financiero.
Bernstein advierte que una resolución continua que se extienda hasta el 11 de diciembre resultaría más onerosa que las anteriores, pues mantendría el financiamiento en los niveles de 2026 y aumentaría el riesgo para áreas de crecimiento como misiles tácticos e interceptores, donde los inventarios ya son bajos.
Harned descartó los temores de que una victoria demócrata pueda perjudicar el gasto en defensa, señalando que la historia no respalda esa hipótesis. Por el contrario, anticipa que el presupuesto de inversión para 2027 aumente en más del 10 %, lo que sería favorable para las acciones del sector.
A pesar de ver el voto de noviembre como una posible señal de salida, Harned enfatizó que, por el momento, "vemos poca urgencia para comprar acciones de defensa de EE.UU. antes de noviembre".