García Plaza asumió el cargo a principios de la presente campaña, cuando el equipo se encontraba en una profunda crisis tras la marcha de Matías Almeyda y la falta de una dirección clara. En sus primeras nueve jornadas de la temporada anterior, el entrenador madrileño consiguió cuatro victorias y cinco derrotas, sin que esos resultados influyeran en la permanencia del club en Primera División.
En la actual campaña, el Sevilla ha jugado 16 partidos bajo su mando, ganando ocho, perdiendo ocho y sin empatar. El equipo ha anotado 19 goles y ha recibido 20, acumulando 25 puntos que lo sitúan en una posición intermedia de la tabla y elevan su promedio a 1,56 puntos por partido, una cifra comparable con la media que obtuvo Julen Lopetegui en sus 170 encuentros al frente del club.
El éxito reciente del técnico se produce en un contexto de inestabilidad que ha visto pasar por el banquillo a entrenadores como Joaquín Caparrós, Quique Sánchez Flores, Sampaoli, y el propio Lopetegui, entre otros, con decisiones de directores deportivos que cambiaron frecuentemente la filosofía de juego y redujeron la calidad de la plantilla.
El presidente del club, José Ignacio Navarro, ha manifestado su confianza en García Plaza, señalando que la directiva prefiere trabajar con él a buscar una nueva cara para el banquillo. El contrato del entrenador está previsto que finalice el próximo verano, lo que plantea la cuestión de si el club optará por prolongar su permanencia para consolidar la estabilidad recién encontrada.
Aun cuando el Sevilla sigue enfrentando incertidumbres fuera del terreno de juego, como la posible venta mayoritaria de acciones del club, los resultados de García Plaza ofrecen una base para construir un proyecto a largo plazo, alejado de los “bomberos” de última hora que caracterizaron las últimas cuatro temporadas.
Si bien el equipo aún muestra irregularidad en su rendimiento, la ausencia de empates y la capacidad de conseguir victorias de manera constante sugieren que el proyecto de García Plaza está empezando a tomar forma, y que la continuidad del entrenador podría ser clave para que el Sevilla deje de depender de soluciones improvisadas.