El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió su intervención señalando que la ONU está "fracasando en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad del flagelo de la guerra", y pidió que la institución recupere su credibilidad ante los conflictos que azotan al planeta.
El recién electo presidente de Chile, el ultraderechista Kartz, aprovechó su discurso para demandar una reforma profunda del organismo, proponiendo la reducción de la burocracia, la reestructuración del Consejo de Seguridad y una mayor eficacia en su funcionamiento.
El rey Abdullah II de Jordania instó a los líderes a actuar contra lo que describió como "expansionismo israelí" en Gaza y Cisjordania ocupada, advirtiendo que dicha política constituye una amenaza para toda la región.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que la ONU "ya no es capaz de cumplir" su misión de paz y que "sigue debilitándose", añadiendo que Gaza se ha convertido en "el campo de concentración más inhumano y vergonzoso de nuestro tiempo".
El emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, describió la situación en Oriente Próximo como una de sus "fases más peligrosas" y urgió a la comunidad internacional a buscar una solución diplomática ante la escalada provocada por la guerra entre EE. UU. e Irán.
El presidente francés, Emmanuel Macron, concluyó su alocución llamando a no ceder ante la guerra, la división internacional, el cambio climático y los desafíos de la inteligencia artificial, y solicitó una moratoria a los ataques contra infraestructuras energéticas y el transporte marítimo en el Mar Negro dentro del conflicto entre Rusia y Ucrania.