La reunión entre Trump y Rodríguez, anunciada para este martes, se llevó a cabo en medio de una fuerte reacción de la comunidad venezolana de Doral, que calificó el encuentro como una falta de sensibilidad ante la situación migratoria que viven sus compatriotas.

Doral, que alberga la mayor concentración de venezolanos en Estados Unidos, ha visto en los últimos meses un incremento de detenciones y deportaciones, según denuncian líderes locales, quienes afirman que la policía municipal colabora activamente con las autoridades migratorias.

Adelys Ferro, directora ejecutiva del Venezuelan American Caucus (VAC), señaló que la comunidad se siente "convertida en foco" de las políticas de deportación y que la reunión entre los dirigentes de ambos países no aborda las urgencias humanitarias de los venezolanos en Florida.

Thomas Kennedy, consultor de la Florida Immigration Coalition (FLIC), añadió que la colaboración entre la policía de Doral y la Oficina de Inmigración refuerza la percepción de que los venezolanos están siendo blanco de una campaña de expulsiones sin precedentes.

El alcalde de South Miami, Javier Fernández, también se pronunció, indicando que la presión sobre la población venezolana podría generar tensiones sociales y que las autoridades locales están evaluando medidas para proteger a los residentes frente a la creciente actividad migratoria.

Los críticos subrayan que, mientras el gobierno de EE. UU. mantiene conversaciones diplomáticas con la mandataria venezolana, la comunidad de Doral sigue enfrentando la amenaza de ser deportada, lo que podría intensificar la movilización y la presión política sobre los funcionarios locales y federales.