En una entrevista concedida a la cadena nacional irlandesa RTE, Makhlouf señaló que, aunque la inflación sigue por encima del objetivo del BCE, no se observan todavía efectos de segunda ronda que empiecen a repercutir en los precios de bienes y servicios.

El funcionario advirtió que, de producirse una transmisión sostenida de los elevados precios de la energía a la economía real, el banco central tendría que “volver a tomar medidas” para cumplir su objetivo de estabilidad de precios.

Esta declaración se produce tras la segunda subida de tipos que el BCE realizó este año, una medida que, según Makhlouf, ya había sido precedida por su propia advertencia a principios de mes de que elevar los tipos “mucho más” correría el riesgo de dañar el crecimiento económico.

El BCE, que mantiene su objetivo de inflación cercano al 2 %, sigue vigilando de cerca la evolución de los precios de la energía y su posible efecto de arrastre, mientras que los responsables de política monetaria intentan equilibrar la lucha contra la inflación con la necesidad de no frenar la recuperación económica.

Makhlouf, que forma parte del Comité de Política Monetaria, reiteró que cualquier decisión futura dependerá de la evidencia de que los precios de la energía se mantengan altos y se transmitan a otros sectores, lo que podría obligar al BCE a endurecer aún más su política monetaria.