La presentación, a la que asistieron colaboradores del diario ABC y miembros del Centro Andaluz de las Letras, marcó el regreso del cineasta a las librerías con una obra publicada por Random House que, según el propio autor, se sustenta en la fuerza del lenguaje y la ambigüedad.
Ambientada en el enigmático universo de Gabaón, la novela describe un territorio que combina la rigidez de un colegio con la austeridad de un monasterio y la vulnerabilidad de un orfanato, situado en un norte indeterminado donde el granito, la hiedra, el musgo y el mar moldean el ánimo de sus habitantes.
En el centro de la trama está una niña encerrada en una habitación sin ventanas, cuya voz alterna entre una narración fragmentada y una sintaxis circular, reflejando su lucha interna entre el fuego que la define y el agua que anhela.
Cortés explicó que no busca la alegoría de forma consciente, sino que confía en la sensorialidad del texto para que el lector construya su propio significado, añadiendo que el humor surge en los pasajes más inquietantes para provocar una risa “culpable”.
El autor también aprovechó la ocasión para reiterar su postura sobre el arte: “el cine, la literatura o la música no tienen que servir para nada”, aclarando que no se trata de negar la utilidad, sino de rechazar que la función sea el objetivo principal de la creación.
Según Cortés, la verdadera misión del artista es expresar su visión a través del estilo, pues “el qué es el cómo y el cómo es el qué”. En su opinión, la precisión de cada palabra y la coherencia formal son la forma más auténtica de transmitir la experiencia acumulada de toda una vida.
Con cinco libros publicados en los últimos seis años, el director de 'Buried' afirma que, independientemente del formato, persigue “el peso de esa palabra que no puede sustituirse por otra”, y considera que la ambivalencia y la contradicción de sus personajes son la clave para que la obra adquiera significado sin que ese sea su fin explícito.