El primer encuentro cara a cara entre Donald Trump y Delcy Rodríguez tuvo lugar en el lujoso hotel Lotte Palace, a pocos pasos de la sede de la ONU, durante la recepción tradicional que el mandatario estadounidense organiza cada año para los jefes de delegación que asisten a la Asamblea General.

Según confirmó el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, la reunión se realizó bajo el formato de “pull aside”, un aparte sin agenda pública ni comparecencia conjunta ante los medios, y estuvo alejada de la prensa, sin la presencia del pool de la Casa Blanca.

A la reunión asistieron varios altos funcionarios del gobierno de Trump, entre ellos el senador Marco Rubio, quien supervisa la diplomacia con Venezuela, el tesorero Scott Bessent, Susie Wiles, jefa de gabinete del presidente, y el asesor político Stephen Miller; la delegación venezolana estuvo representada únicamente por Delcy Rodríguez.

El encuentro se produce 263 días después de que Trump, el 3 de enero, ordenara la captura de Nicolás Maduro y anunciara una hoja de ruta para “controlar el país hasta que se pueda hacer una transición segura, apropiada y juiciosa”, señalando a Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, como la figura clave para esa cooperación, especialmente en el sector petrolero.

Para la oposición venezolana, encabezada por María Corina Machado, el momento es crítico: mientras Machado ve frustrados sus intentos de regresar al país, la alianza entre EE. UU. y la presidenta interina se consolida, y Delcy Rodríguez se prepara para ser la primera autoridad venezolana que se dirige a la Asamblea General desde 2018, cuando lo hizo Maduro.