En el debate sobre el género de los sustantivos que designan cargos, la RAE admite sin reservas las dos variantes «la presidente» y «la presidenta». No se trata de un error ortográfico escribir «la presidente», pero los académicos consideran que la forma con terminación en –a está más consolidada y, por tanto, es la recomendada.
El propio Diccionario panhispánico de dudas, publicado por la RAE, indica que la forma preferente es «presidenta». Esta recomendación no implica la prohibición de la variante masculina con artículo femenino, sino una preferencia basada en el uso histórico y la evolución del idioma.
La forma femenina «presidenta» no es una incorporación moderna. Documentos del siglo XV ya la registran, y apareció en el diccionario académico en 1803, lo que demuestra su larga presencia en la lengua española.
La RAE explica que «presidente» funciona como sustantivo común en cuanto al género: la palabra mantiene su forma y el artículo o los determinantes que la acompañan indican si se refiere a un hombre o a una mujer. Este mecanismo también se observa en otros sustantivos como «pianista», «pediatra» o en adjetivos como «profesional».
El reconocimiento de ambas formas evita dos errores frecuentes: considerar «presidenta» como incorrecta o pensar que «la presidente» está prohibida. La academia subraya que ambas construcciones son gramaticalmente correctas, aunque la variante femenina goza de mayor aceptación en el uso contemporáneo.
El mismo principio de género se aplica a palabras que cambian de significado según su género, como «el doblez» (parte doblada) y «la doblez» (falsedad o hipocresía). En estos casos, la RAE y la Fundéu recomiendan el género que corresponde al sentido deseado.