Tras bajar del podio de la Asamblea General, Trump anunció que tiene una "gran decisión" que tomar respecto a Irán, insinuando la posibilidad de "aniquilar" al régimen si no se alcanza un acuerdo aceptable, pero rápidamente cambió de tono al describir las negociaciones como "viento en popa".
El mandatario describió una reunión de tres horas entre Steve Witkoff, amigo y socio de negocios, y Jared Kushner, su yerno, con una delegación iraní liderada por el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi, calificándola de "muy productiva" y asegurando que "hay mucho impulso por su parte para llegar a un acuerdo".
Según la televisión estatal iraní, el encuentro, solicitado por EE. UU., estuvo dominado por las condiciones que Teherán busca imponer para la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por el que transita una quinta parte del petróleo y gas mundiales.
Trump también sostuvo una reunión bilateral con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la que ambos hablaron de la posibilidad de que Ucrania fabrique sus propios misiles antiaéreos Patriot y de la esperanza de que se alcance un acuerdo pronto, aunque Zelenski admitió que salió sin garantías concretas.
En paralelo, el presidente estadounidense se reunió con representantes de nueve países árabes —Irak, Turquía, Jordania, Catar, Siria y Egipto— que buscan el fin del conflicto en Ucrania, y el ministro iraní Araghchi sostuvo una charla con el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, primer ministro de Qatar, considerado mediador clave.
Trump reiteró que ha hablado mucho con el presidente ruso Vladimir Putin y que sus interlocutores en Moscú, incluido Witkoff y Kushner, viajaron recientemente a la capital rusa para intentar reactivar un proceso negociador congelado.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, continuará los esfuerzos en Nueva York con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en una reunión programada para este miércoles.