Durante la conversación, Sánchez afirmó que España está investigando lo ocurrido en esos días, pero que también ha solicitado a Marruecos "respuestas y acciones" porque "está claro que su control de fronteras falló". El mandatario subrayó que, aunque la cooperación bilateral sigue siendo buena, esa relación no impide reclamar explicaciones por la crisis en Ceuta.

La crisis migratoria se desencadenó entre el 30 y el 31 de julio, cuando decenas de miles de personas –alrededor de 80.000 según los informes oficiales– se concentraron en la zona costera de Ceuta e intentaron acceder a la ciudad autónoma mayoritariamente por vía marítima, provocando una situación que la propia entrevista describió como un "desastre".

El discurso de Sánchez representa un giro respecto a sus declaraciones anteriores, en las que había insistido en reforzar la preparación española ante "ataques híbridos" y había defendido la cooperación con Rabat como pieza clave para controlar la frontera. En septiembre, el presidente había reconocido la necesidad de mejorar la infraestructura y la vigilancia perimetral.

En ese contexto, el Gobierno ha señalado que, tras la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, se intensificó la colaboración con las autoridades marroquíes, se incrementó la capacidad del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes y, a partir del 1 de agosto, se instalaron barreras de contención marítima para evitar nuevas incursiones.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó que mantiene un contacto permanente con su homólogo marroquí, Naser Burita, y que Rabat "tomará las medidas necesarias" para impedir la repetición de una situación como la de julio. Albares subrayó la importancia de la cooperación marroquí, que el CNI había calificado previamente como "esencial" para restablecer el control fronterizo.

Sánchez también aprovechó la entrevista para criticar la "insolidaridad" de varios gobiernos de la Unión Europea durante la crisis, recordando que España ha mostrado una mayor disposición a colaborar en situaciones migratorias en otros países europeos y solicitando un mayor apoyo de sus socios comunitarios para Ceuta y Melilla.

El presidente dejó claro que el Gobierno español espera respuestas concretas de Marruecos y que, de no obtenerlas, se podrían aplicar medidas diplomáticas o de presión para garantizar la seguridad de la frontera y evitar nuevas oleadas migratorias.