La orden de desahucio, emitida por la comisión judicial encargada del caso, se llevó a cabo en el centro de Madrid, donde la anciana había residido durante siete décadas. Al cumplirse la orden, los agentes judiciales acompañaron a Maricarmen hasta la puerta de su vivienda y, bajo la supervisión de efectivos sanitarios del SAMUR, la colocaron en una camilla para su traslado a una ambulancia.
Un cordón policial se estableció a varios metros del portal para aislar la zona. Decenas de personas que se encontraban detrás del cordón comenzaron a gritar en apoyo a la anciana, manifestando su repudio al desahucio mientras observaban el proceso.
El suceso fue documentado en imágenes que mostraron tanto la intervención de los agentes como la reacción del público. Hasta el momento, no se han comunicado declaraciones oficiales adicionales ni se ha anunciado ninguna medida judicial posterior al desahucio.