En un comunicado dirigido al Ejecutivo central, CEAT sostiene que el coste del combustible se ha convertido en un factor determinante del aumento de los gastos operativos de los trabajadores por cuenta propia, sobre todo para aquellos cuya actividad depende de desplazamientos continuos o del uso indispensable de vehículos.

«Para muchos autónomos, el combustible no es un gasto prescindible, sino una parte inherente de su actividad. No pueden dejar el vehículo aparcado porque necesitan desplazarse para prestar sus servicios, atender a sus clientes, transportar mercancías o llegar hasta sus centros de trabajo», declaró Ángel López, presidente de CEAT Castilla‑La Mancha.

La federación señala que la presión del precio del carburante afecta a un amplio abanico de sectores, entre los que se incluyen transportistas, agricultores, ganaderos, instaladores, reparadores, técnicos de mantenimiento, comerciales, repartidores, trabajadores de la construcción y profesionales del ámbito rural que deben desplazarse entre municipios para ejercer su actividad.

Según CEAT, la situación adquiere una dimensión particularmente crítica en Castilla‑La Mancha, donde la inflación supera la media nacional y la dispersión del territorio obliga a recorridos largos entre poblaciones. Estas condiciones hacen que el gasto en combustible sea una carga esencial para la continuidad de muchas empresas autónomas.

La organización solicita al Gobierno que considere la reducción o eliminación de impuestos sobre los carburantes, o la implantación de medidas compensatorias, con el objetivo de aliviar la presión financiera sobre los autónomos y garantizar la sostenibilidad de sus negocios en un contexto de precios de energía en alza.