Los manifestantes portaban ramos de olivo, pañuelos con la bandera palestina y un gran sudario en el que estaban escritos los nombres de 330 niños fallecidos en ataques israelíes en Gaza y Líbano tras los altos el fuego vigentes, simbolizando su llamado a la paz y a la justicia.

El grupo organizador, llamado "Curas contra el Genocidio", nació hace un año con la publicación de un manifiesto que pedía el cese de la violencia en los territorios palestinos; desde entonces ha reunido a 2.600 sacerdotes, 27 obispos y tres cardenales de 67 países, entre ellos España.

El texto del manifiesto afirma que la red no busca fomentar el odio, sino dar una voz unitaria a iniciativas que denuncian la situación, subrayando un “profundo aprecio por la tradición judía” y rechazando cualquier acusación de antisemitismo. Sus cuatro objetivos incluyen rezar por una “paz desarmada”, denunciar el genocidio que, según ellos, se comete en Gaza, exigir el respeto al derecho internacional y promover una cultura de reconciliación basada en investigaciones independientes sobre los hechos del 7 de octubre de 2023 y sus consecuencias.

El sacerdote italiano Rito Maresca, uno de los promotores, explicó a los medios que el objetivo es sensibilizar a las comunidades cristianas desde la base y que la neutralidad no puede convertirse en equidistancia. El misionero javeriano Pietro Rossini afirmó que el Papa León XIV y el secretario de Estado Pietro Parolin, aunque no se han pronunciado públicamente, apoyan la marcha.

Entre los participantes se encontraban obispos italianos como el arzobispo de Manfredonia Franco Moscone, el de Bentiu, Sudán del Sur Christian Carlassare, y el emérito de Altamura‑Gravina Giovanni Ricchiuti, así como la monja francesa Geneviève Jeanningros, amiga del Papa Francisco. Los tres cardenales que respaldan la iniciativa son el sudafricano Stephen Brislin, el guatemalteco Álvaro Ramazzini y el español Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat. El patriarca de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, y el patriarca emérito Michel Sabbah enviaron cartas de apoyo.

La protesta se inscribe en un contexto de tensas relaciones entre la Santa Sede e Israel. El Papa Francisco, cinco meses antes de su fallecimiento, había señalado que los hechos en Gaza podrían tener características de genocidio y pedía una investigación cuidadosa. Su sucesor, León XIV, ha mantenido una postura prudente, reconociendo que el término “genocidio” se usa cada vez más aunque la Santa Sede no está preparada para una declaración oficial. En julio de 2025, un ataque israelí a la parroquia católica de Gaza dejó tres muertos y nueve heridos, lo que provocó declaraciones polémicas del secretario de Estado Pietro Parolin, quien calificó la ofensiva israelí como una “carnicería”.

Al llegar a la sede de Leonardo, segunda empresa de armamento de la UE con participación pública, los manifestantes buscaban visibilizar la conexión entre la industria bélica y el conflicto en Gaza, reiterando su llamado a una “paz desarmada” y a la investigación de responsabilidades tanto militares como políticas.