La ameba, apodada “la ameba del fuego”, fue aislada de sedimentos de fuentes termales ácidas donde el agua alcanza los 63 °C, una temperatura que destruiría a cualquier otro eucariota conocido. Rappaport y su equipo secuenciaron su genoma y analizaron la expresión génica a distintas temperaturas, demostrando que el organismo no solo sobrevive, sino que lleva a cabo la mitosis y la división celular a 63 °C, manteniendo la motilidad hasta 64 °C.

Los experimentos de laboratorio revelaron que Incendiamoeba cascadensis tolera exposiciones breves a 70 °C y solo muere cuando la temperatura supera los 80 °C, lo que indica la existencia de mecanismos de tolerancia térmica robustos y coordinados. Entre ellos, una sobreexpresión de chaperonas y sistemas de reparación del ADN, así como una carga superficial positiva inusualmente alta en sus proteínas, factores que podrían estabilizar su estructura bajo calor extremo.

El hallazgo, publicado en la revista Cell el 22 de septiembre de 2026, también sugiere una distribución más amplia de la especie o de parientes cercanos. Un análisis de bases de datos genómicas de entornos geotérmicos detectó huellas moleculares compatibles con I. cascadensis en Yellowstone (EE. UU.) y en sistemas hidrotermales de Nueva Zelanda.

El proyecto contó con financiación del programa de Exobiología de la NASA. Alison Olcott, científica del programa, afirmó que el descubrimiento “expande nuestra comprensión de dónde podría existir vida compleja”, al demostrar que los eucariotas pueden prosperar en entornos de calor extremo semejantes a los que se encuentran en lunas heladas como Europa o Encélado, donde se sospecha actividad hidrotermal.

Rappaport señaló que el estudio subraya la necesidad de explorar más a fondo los hábitats extremos: “Cada nuevo límite que se derriba sugiere que los anteriores eran el resultado de no haber buscado lo suficientemente lejos, y no de haber llegado al techo real de la vida”. El equipo espera que su trabajo motive a otros investigadores a buscar eucariotas de alta temperatura en lugares remotos del planeta y más allá.