Durante su intervención en el programa de Uri Sabat, Linares sostuvo que el 85‑90 % de las personas entre 40 y 50 años ya poseen su vivienda, lo que, según él, les permite ver la alza de precios como un beneficio y no como una carga.

El comentario se enmarca en una crisis inmobiliaria que, según datos oficiales, se ha caracterizado en los últimos años por una "imparable" subida de los precios de los inmuebles y una escasez de suelo disponible para nuevas construcciones, factores que han limitado la oferta frente a una demanda creciente.

Linares explicó que, al disponer de una o varias propiedades, los propietarios mayores pueden vender a precios más altos y, al mismo tiempo, su mayor poder adquisitivo reduce la competencia de los compradores jóvenes, que suelen contar con recursos más limitados y empleos precarios.

El asesor también vinculó su argumento a la dinámica electoral, señalando que los votantes de entre 18 y 45 años, que según él están más dispersos y menos comprometidos, no son decisivos para que los gobiernos implementen políticas de construcción masiva que pudieran bajar los precios en un 30 %.

Sus declaraciones han generado controversia: varios oyentes y analistas del mercado inmobiliario han cuestionado la veracidad de las cifras citadas y han señalado que, aunque muchos mayores poseen su vivienda, no todos disponen de varias propiedades ni de la capacidad de influir en el precio del mercado.

Independientemente del debate, el discurso de Linares pone de relieve la percepción de una brecha generacional en el acceso a la vivienda, donde los jóvenes deben afrontar no solo precios elevados sino también una carga fiscal creciente para sostener las pensiones de una población envejecida.