En la votación de Sajonia-Anhalt la CDU cayó casi 20 puntos porcentuales, cediendo la victoria a la AfD, partido catalogado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución como "extrema derecha confirmada" en esa región.
Dos semanas después, en Mecklenburg‑Vorpommern, el partido liderado por el canciller Friedrich Merz quedó fuera del parlamento estatal al obtener solo el 4,9 % de los votos, mientras que en Berlín la CDU también perdió cerca de diez puntos porcentuales, poniendo en riesgo su control de la alcaldía.
Al ser consultada sobre los resultados en Sajonia-Anhalt, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recordó la "regla de oro" de la Comisión de no comentar los resultados electorales de los Estados miembros, pese a su pertenencia a la CDU.
Kaja Kallas, alta representante de Asuntos Exteriores de la UE, criticó la victoria de la AfD señalando los ataques y actos de sabotaje en Leipzig y advirtiendo que la amenaza para Europa está aumentando, aunque subrayó que la decisión democrática corresponde al pueblo alemán.
Tras el triunfo de la AfD, el ex primer ministro húngaro Viktor Orbán expresó su apoyo, mientras que el primer ministro polaco Donald Tusk manifestó preocupación por el giro a la derecha en Alemania.
Según la agencia DPA, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que los éxitos regionales de la AfD "impresionaron" a Moscú, recordando que la AfD mantiene contactos con la capital rusa, a diferencia del propio Merz, considerado un crítico severo del Kremlin.
Los analistas políticos señalan que la debilidad interna de Merz podría repercutir en la política exterior alemana, especialmente en la negociación del presupuesto de la UE para 2028, donde Alemania busca recortar varios cientos de miles de millones de euros y rechazar una mayor deuda conjunta.
Jacob Ross, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, advierte que la incertidumbre sobre la fiabilidad de Alemania en la UE podría crecer si el apoyo interno al canciller sigue disminuyendo, aunque el ministro irlandés de Asuntos Europeos, Thomas Byrne, reafirma que Alemania seguirá siendo un socio negociador muy importante.