Durante el programa de audio, Malú confesó que en su hogar no existe la palabra «gordo» y que se esfuerza por que Lucía no internalice estereotipos de belleza, diciendo: «En casa no existe gordo, ni flaco, delgada bien, gordo mal… La palabra 'gordo' no existe». La artista añadió que esta postura la mantiene desde que su hija era un bebé, con el objetivo de prevenir una posible obsesión con la alimentación.
Lucía nació en junio de 2020, fruto de la relación entre la cantante y el expolítico Albert Rivera. Durante los tres primeros años, la pareja mantuvo la privacidad de la menor, sin publicar su rostro ni permitir que la prensa la fotografiara. A mediados de 2023, la relación se terminó y ambos acordaron una custodia compartida, organizando turnos y tiempo equilibrado para la niña.
Malú también recordó su propia lucha contra un trastorno alimentario en la adolescencia, cuando sufrió anorexia y una obsesión con la delgadez. Según sus palabras, esa experiencia la impulsa a proteger a Lucía de los mismos peligros, evitando que escuche frases como «no vayas a comer eso que al final te vas a poner muy gorda».
En una entrevista previa con la revista «Hola!», la cantante señaló que Lucía, ya de seis años, empieza a comprender la fama que rodea a sus padres: «Ella ahora empieza a entender un poco que hay cosas raras, que hay cosas diferentes que a otras madres no les pasa». La exposición mediática y los pedidos de fotos en la calle son retos que la familia gestiona con discreción.
El acuerdo de custodia permite que tanto Malú como Albert participen activamente en la educación de Lucía, decidiendo conjuntamente aspectos como la escuela y los valores que desean transmitir. Ambos afirman que la prioridad es ofrecerle una vida lo más normal posible, pese a la notoriedad pública que les acompaña.