Con 15,8 millones de electores registrados, el padrón cubre el 45 % del territorio rural y muestra una marcada disparidad demográfica: el 29 % de los votantes tiene más de sesenta años, mientras que apenas el 4 % pertenece al grupo de 18 a 24 años, pese a que los jóvenes representan una parte visible de las movilizaciones de los últimos años.
La inscripción no es automática, de modo que el bajo porcentaje de jóvenes registrados no refleja necesariamente su peso real en la población; además, los marroquíes residentes en el extranjero pueden ejercer su voto mediante procura, delegando su sufragio a un elector dentro del país.
La campaña se vio brevemente interrumpida por la crisis de Ceuta, que volvió a colocar a las ciudades autónomas españolas en el debate bilateral, aunque la contienda electoral siguió su curso centrada en cuestiones domésticas como empleo, sanidad, educación, vivienda y protección social.
El gobierno saliente, encabezado por el primer ministro Aziz Akhannouch, se sostiene desde 2021 en una coalición entre el Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI), el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) y el Istiqlal. En la anterior legislatura, la oposición quedó reducida a 13 escaños, frente a los 125 obtenidos en 2016.
Bajo la Constitución de 2011, aprobada tras las protestas del Movimiento 20 de febrero, el rey Mohamed VI nombra al jefe de Gobierno entre los miembros del partido que obtenga la mayoría en la Cámara de Representantes, aunque el monarca conserva una influencia superior a la de las monarquías parlamentarias europeas.
El contexto económico muestra una Marruecos en transformación: exportaciones de automóviles, expansión de infraestructuras portuarias y ferroviarias, y la preparación conjunta con España y Portugal para la Copa del Mundo de 2030. El puerto de Tanger Med, por ejemplo, manejó 11,1 millones de TEU en 2025 y exportó cerca de 455 000 vehículos fabricados por Renault/SOMACA y Stellantis.
Sin embargo, la encuesta laboral del Haut‑Commissariat au Plan (HCP) del segundo trimestre de 2026 revela que el desempleo estricto entre los jóvenes activos (15‑24 años) alcanza el 27,2 %, frente al 9,5 % a nivel nacional, y que los jóvenes representan solo el 22,9 % de la fuerza laboral.
El salario mínimo, fijado en 3 423 dírhams brutos mensuales (aprox. 313 euros al tipo de cambio del 22 de septiembre), se mantiene como referencia en el debate sobre precios, empleo y servicios públicos, temas que dominan la agenda de los candidatos.
A nivel internacional, las elecciones no se prevé que alteren la política exterior marroquí, que sigue alineada con la UE como principal socio comercial y con los acuerdos sobre el Sáhara Occidental, la normalización de relaciones con Israel y la cooperación fronteriza con España. El 22 de septiembre, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, se reunió con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, en Nueva York para tratar retornos pendientes y prevenir nuevos cruces en la frontera.
En resumen, los comicios de este miércoles determinarán la composición del Parlamento y los apoyos que el ejecutivo necesitará para abordar los retos internos de empleo, vivienda, salud y educación, mientras que la dirección estratégica de la política exterior permanecerá esencialmente sin cambios.