El plan, anunciado este lunes, tiene como objetivo acelerar la ejecución de la estrategia de transformación de Moeve y preparar la futura integración con los negocios de la petrolera portuguesa Galp. La nueva estructura, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027 tras un periodo de transición, concentrará las responsabilidades industriales y comerciales en dos grandes áreas.

Como parte del ajuste, los directivos Carlos Barrasa, Antonio Joyanes y José Manuel Martínez abandonarán el órgano de dirección; Barrasa dejará la empresa y Martínez se retirará. Sus áreas —Commercial & Clean Energies, Energy Parks y Exploración y Producción, y Tecnología, Proyectos y Servicios, respectivamente— serán redistribuidas entre la nueva organización.

Robin Mooldijk, con más de 30 años de experiencia en Shell donde ocupó cargos como presidente de Projects & Technology y miembro del comité ejecutivo, asumirá la dirección de Operaciones a partir del 1 de octubre. Su mandato será supervisar la operación de todos los activos industriales y la ejecución de los nuevos proyectos, incluido el ambicioso proyecto de hidrógeno verde que la compañía describió como el mayor de Europa.

José María Solana, hasta ahora consejero delegado de la división de Química y responsable de Química y Marca Corporativa, pasará a liderar la nueva área Commercial, que agrupará la relación con clientes, la actividad comercial, la innovación y el desarrollo de estrategias de negocio entre empresas.

Alice Acuña continuará al frente de Trading and Optimization, mientras que Pierre‑Yves Sachet seguirá dirigiendo la unidad Mobility, centrada en estaciones de servicio. El comité de dirección quedará compuesto por Maarten Wetselaar (CEO), Robin Mooldijk, José María Solana, Alice Acuña, Pierre‑Yves Sachet, Carmen de Pablo (CFO), Bettina Karsch (RRHH) y Virginia Beltramini (jurídica y secretaria). Juan Llobell, director de Corporate Affairs, reportará directamente al CEO sin formar parte del comité.

Según la propia compañía, la reorganización busca pasar de una fase de autonomía de unidades de negocio a una gestión más coordinada que permita aprovechar economías de escala, mejorar la asignación de capital y acelerar la ejecución industrial, en línea con el plan Positive Motion que orienta a la antigua Cepsa hacia hidrógeno verde, biocombustibles de segunda generación, química sostenible y movilidad eléctrica.