Pedro Sánchez arribó a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU y, al mismo tiempo, decidió no acudir a la recepción oficial que el gobierno de Donald Trump organiza cada año para los jefes de Estado, generando una controversia diplomática.
Según fuentes gubernamentales consultadas por el diario, la ausencia se debió a una agenda privada prevista en los márgenes de la cumbre, que incluye tres encuentros bilaterales: una reunión con el presidente de Apple, Tim Cook; una con el ex primer ministro de Australia; y otra con el gobernador de California, Gavin Newsom, considerado potencial candidato demócrata para 2028.
Los portavoces de Moncloa señalaron que la invitación a la recepción llegó pocos días antes y que la agenda privada ya estaba programada, por lo que la decisión no pretendía ser un gesto político contra el presidente estadounidense.
El gesto se produce en un momento de relaciones tensas entre España y la administración de Trump, tras desacuerdos sobre el aumento del gasto de defensa en la OTAN y la falta de apoyo logístico español en la guerra de Irán, lo que ha llevado a Sánchez a adoptar una postura más antagonista a nivel internacional.
Históricamente, España ha asistido a la recepción anual; el rey Felipe VI lo hizo en 2023 bajo la presidencia de Trump, y Sánchez había participado en ediciones anteriores bajo la administración de Joe Biden, aunque en 2024 se ausentó para pronunciar su discurso ante la Asamblea General.
Al no asistir al acto social, Sánchez renuncia a la foto oficial con Trump, pero aprovecha los encuentros bilaterales para reforzar vínculos comerciales y políticos, especialmente con el gobernador Newsom, cuya posible candidatura presidencial podría influir en la agenda estadounidense en los próximos años.
Analistas advierten que la falta de presencia en la recepción podría afectar la percepción de España en la escena internacional, aunque el gobierno insiste en que la prioridad del presidente es la agenda de trabajo prevista en la cumbre.