En un discurso televisado, Trump informó que la reunión entre sus delegados y funcionarios iraníes, celebrada en el marco de la Asamblea General de la ONU, fue "muy buena", pero subrayó que cualquier acuerdo definitivo está supeditado al calendario electoral, pues un posible pacto podría firmarse solo después de las elecciones legislativas de noviembre.
El anuncio se produce mientras el crudo Brent cotiza alrededor de 98,47 dólares el barril, marcando la sexta caída consecutiva y alcanzando mínimos de dos semanas; el WTI se sitúa cerca de 89,31 dólares, según datos de Reuters.
En la bolsa española, la reacción ha sido mixta: la acción de Repsol (BME:REP), que refleja directamente la evolución del precio del petróleo a través de sus ingresos de exploración y producción, sube un 1,5 % en el Ibex 35, mientras que otras energías renovables pierden terreno.
Horas antes, la agencia japonesa Kyodo informó que Irán habría ofrecido a Washington reabrir el estrecho de Ormuz en siete días a cambio del levantamiento del bloqueo a puertos iraníes; los medios estatales de Irán desmintieron la información, lo que provocó una caída del crudo y un repunte de los mercados de renta fija y variable europeos.
Paralelamente, Arabia Saudí reanudó las operaciones de su oleoducto Este‑Oeste hacia el Mar Rojo, con capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios, y los flujos de crudo saudí a través del estrecho de Ormuz aumentaron a aproximadamente 2,9 millones de barriles diarios en los últimos seis días, frente a los 700 000 b/d anteriores.
Tim Waterer, analista jefe de KCM Trade, comentó a Reuters que el mercado tiene una visión más constructiva del suministro mundial de petróleo tras la reunión en Nueva York, pese a la retórica agresiva y las amenazas de aniquilación que continúan circulando.
Bank of America ha modelado un escenario extremo de escalada del precio del crudo hasta 150 dólares el barril, aunque su pronóstico base para la segunda mitad de 2026 sitúa el Brent en 83 dólares; las reservas estratégicas de la OCDE están en mínimos desde 1982, limitando la capacidad de respuesta institucional ante nuevas disrupciones.
El próximo catalizador será la reunión prevista para el 24 de septiembre entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, cuyo resultado podría influir en la demanda china de crudo, mientras los mercados vigilan la posibilidad de una segunda ronda de negociaciones entre EE. UU. e Irán antes de las elecciones de noviembre.