En el marco de la normativa laboral española, el trabajador tiene garantizado el derecho a abandonar su puesto cuando finaliza la jornada pactada. Esa puntualidad, sin embargo, no protege a quien, bajo la apariencia de cumplir el horario, reduce deliberadamente el tiempo efectivo de trabajo.
Varias sentencias, incluidas decisiones del Tribunal Supremo, han establecido que el despido no se produce por el hecho de salir a la hora, sino por la conducta de abandonar el puesto antes de que concluya el turno. Los jueces analizan si el empleado ha trabajado hasta el último minuto de la jornada y si ha dejado tareas sin cubrir o ha impedido el relevo necesario.
Los fallos recientes, dictados en los últimos meses, avalan despidos cuando se acredita que el trabajador se retira varios minutos antes, aunque cruce la puerta exactamente a la hora. La lógica judicial es que no se puede cobrar una jornada completa si parte de ella no se ha realizado.
Esta distinción cobra especial relevancia en sectores donde la continuidad del servicio es esencial, como la sanidad, la vigilancia, la atención al público o cualquier puesto que requiera relevo inmediato. En esos entornos, la ausencia de unos minutos puede dejar desatendidos a pacientes, usuarios o clientes.
Para los empleadores, la preparación para la salida –recoger el puesto, cambiarse o desconectar de las tareas– debe contabilizarse dentro del horario laboral. Cuando la empresa demuestra de forma objetiva que el trabajador recorta su jornada para llegar puntual a la puerta, el despido puede considerarse procedente.
El mensaje de la jurisprudencia es inequívoco: salir a la hora es un derecho irrenunciable, pero ese derecho no ampara la reducción de la jornada. Los trabajadores deben cumplir con la obligación de trabajar hasta el último minuto del turno; de lo contrario, pueden enfrentarse a sanciones, incluido el despido.
En un contexto donde la digitalización de los sistemas de fichaje y la vigilancia del tiempo de trabajo aumentan, conocer la diferencia entre puntualidad y abandono anticipado se vuelve esencial tanto para empleados como para empleadores.