Buffett comunicó la decisión en una carta a los accionistas en la que reconoció el paso del tiempo y precisó el reparto de responsabilidades. Abel dirige la empresa y Howard tendrá la misión de preservar su cultura y sus valores. La compañía confirmó que Warren continuará aportando su criterio y experiencia desde el consejo.
Howard Buffett, de 71 años, había sido designado con anterioridad para suceder a su padre en la presidencia. Es el segundo de sus tres hijos y forma parte del consejo de Berkshire desde 1993. Su trayectoria incluye el trabajo agrícola, la filantropía y el cargo de sheriff del condado de Macon, en Illinois, después de abandonar la universidad.
En una entrevista con The Wall Street Journal el año pasado, Warren vinculó abiertamente la elección al parentesco. Howard afirmó entonces que estaría preparado cuando llegara el momento, pese a reconocer que había afrontado muchas tareas en su vida sin saber inicialmente cómo realizarlas.
El relevo en la presidencia completa otro cambio en la cúpula. Buffett anunció en mayo de 2025 que dejaría el puesto de consejero delegado a Greg Abel, una transición que se hizo efectiva en enero. El anuncio sorprendió al propio sucesor durante la junta de accionistas celebrada en Omaha, Nebraska, donde se encuentra la sede del grupo.
Abel destacó la influencia de Warren en Berkshire y en sus accionistas, y señaló que la cultura y los valores desarrollados bajo su dirección seguirán siendo centrales para la compañía. A Howard le atribuyó el papel de custodiar ese legado.
Berkshire tiene un valor superior al billón de dólares y reúne negocios de ferrocarril, servicios públicos y seguros, además de participaciones relevantes en Apple, American Express y Coca-Cola. Buffett adquirió la empresa en 1965, cuando era una textil en graves dificultades, y la dirigió durante 60 años antes del relevo ejecutivo.
Su enfoque de inversión en valor, centrado en comprar participaciones en empresas consideradas infravaloradas y mantenerlas a largo plazo, ha atraído a generaciones de inversores. Las juntas anuales de Omaha y sus cartas a los accionistas se convirtieron en citas de referencia para gestores y ahorradores, también en España.
Durante décadas compartió esas reuniones con Charlie Munger, su socio histórico, fallecido en 2023. Entre las reflexiones de Buffett figura una advertencia formulada en 2012 sobre las burbujas: al repasar los 15 años anteriores, explicó cómo una tesis inicialmente razonable puede alimentar excesos cuando la subida de precios atrae a más compradores, hasta que el proceso deja de sostenerse.
La etapa de Abel ya ha traído nuevas inversiones. En junio, Berkshire participó con unos 10.000 millones de dólares en una colocación de acciones de Alphabet cuyo importe total fue de 80.000 millones de dólares, equivalentes a unos 68.750 millones de euros. Posteriormente se conoció la compra de la constructora de viviendas Taylor Morrison por unos 8.500 millones de dólares.
Las cuentas del primer semestre reflejaron el final de una racha de desinversiones de más de tres años. La reserva de efectivo, que se había acercado a los 400.000 millones de dólares durante el periodo sin grandes compras, se situó en 365.000 millones al cierre de junio.
La conservación del conglomerado es una de las preocupaciones expresadas por Buffett. El inversor ha advertido de que una empresa de estas características requiere mucho tiempo para construirse y podría desmantelarse con facilidad si sus responsables quisieran dividirla. La nueva distribución de funciones sitúa esa continuidad cultural entre las tareas de Howard.