Macron declaró a la prensa, tras una reunión en el Elíseo con los líderes de los principales partidos políticos, que "la naturaleza de la agresividad rusa y de las amenazas en Europa está cambiando" y que, en las últimas semanas, la amenaza híbrida contra Francia y sus vecinos se ha intensificado.

El mandatario enumeró una serie de incidentes atribuidos a Moscú desde el verano, entre ellos un ataque con drones contra un tren que enlazaba Kiev con Varsovia, un intento de atentado en la ciudad alemana de Leipzig, el lanzamiento de un cohete cerca de una fragata danesa y varias incursiones en el espacio aéreo de países europeos.

Según los servicios de inteligencia y seguridad franceses, también se ha registrado una multiplicación de actos hostiles dentro del territorio nacional, lo que, según Macron, obliga a reforzar la vigilancia frente a las amenazas híbridas.

En respuesta, el presidente indicó que el Gobierno debe preparar un plan de protección de las infraestructuras críticas y de los centros más sensibles de la base industrial y tecnológica de defensa, con el objetivo de prevenir posibles ataques con drones y ciberataques.

Francia, por su parte, está reforzando los mecanismos para combatir las injerencias extranjeras y los ciberataques, recordando la creación hace cinco años de Viginum, la agencia encargada de detectar y contrarrestar operaciones de manipulación de información procedentes del exterior.