La operación, anunciada por el Estado Mayor de la Defensa, se realizó después de que la aeronave rusa no estableciera contacto previo con los servicios de control aéreo civil. Los Eurofighter españoles, bajo el mando del comandante Antonio Mancebo Marín, cumplieron la tarea de identificación y escolta, garantizando la seguridad del espacio aéreo sobre la zona báltica.
El destacamento aéreo táctico "Ámbar", recientemente desplegado en la base de Ämari como parte del programa de Defensa Aérea y Antimisiles Integrada de la OTAN, cuenta con 110 efectivos y cuatro cazas EF‑18M procedentes mayoritariamente del Ala 15, con sede en Zaragoza. La unidad también incorpora especialistas de diversas dependencias del Ejército del Aire.
Durante la misión, el contingente español operó en estrecha coordinación con fuerzas aliadas presentes en la región. En Ämari comparten la pista con aviones F‑16 de la Fuerza Aérea Turca, mientras que la Fuerza Aérea Italiana despliega cazas EF‑2000 en la base lituana de Siauliai, reforzando la vigilancia conjunta del espacio aéreo del Báltico.
Esta primera alerta rápida refuerza la presencia de la OTAN en la zona y demuestra la capacidad de respuesta inmediata de los recursos españoles dentro del marco de la defensa colectiva. Las autoridades no han indicado que el avión ruso haya representado una amenaza directa, pero la intervención subraya la vigilancia constante frente a actividades no comunicadas en la región.