En la apertura de la 81ª sesión de la Asamblea General en Nueva York, António Guterres, quien ocupa el cargo desde 2017, ofreció un retrato sombrío del estado actual del mundo, señalando que "las grietas se han convertido en abismos" y que en los últimos diez años se han intensificado los conflictos, la desigualdad y la indiferencia hacia el derecho internacional.
El mandatario denunció que la población civil ha sido atacada en múltiples frentes, que los derechos humanos han sido "pisoteados" y que la ira ha sido instrumentalizada por actores estatales y no estatales. En particular, advirtió que la expansión de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada "agita el fantasma de la limpieza étnica" y pone en riesgo la viabilidad de una solución de dos Estados.
Guterres también subrayó tres transformaciones estructurales que, según él, están redefiniendo el poder global: la aparición de nuevos centros de influencia económica y tecnológica; la transferencia de poder de los gobiernos a corporaciones y a individuos adinerados; y el creciente dominio de la inteligencia artificial y de armas autónomas en los conflictos armados.
El discurso marcó el cierre de su segundo mandato y anticipó la próxima sucesión del cargo, que deberá definirse a partir del 1 de enero. De los siete candidatos que permanecen en la carrera, la costarricense Rebeca Grynspan y la guyanesa Carolyn Rodrigues‑Birkett son los mejor posicionados, mientras que la chilena Michelle Bachelet se retiró recientemente.
El evento contó también con la participación de otros líderes mundiales, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien intervendrá más tarde en la jornada. La presencia de figuras como el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, que lanzó críticas al alcalde de Nueva York antes de su visita, y del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, dispuesto a reunirse con delegados iraníes para abordar la situación en el estrecho de Ormuz, subraya la complejidad geopolítica que rodea la cumbre.
Guterres concluyó su alocución instando a la comunidad internacional a respetar el derecho internacional y a cumplir las órdenes de la Corte Internacional de Justicia, recordando que la ONU necesita reforzar su credibilidad y recursos para enfrentar los desafíos de seguridad, cambio climático, desigualdad y la rápida evolución tecnológica.