Durante la entrevista, Muñoz recordó que a los 12 años visitó el restaurante Viridiana, dirigido por Abraham García, y que esa experiencia marcó su vocación; el chef considera a García su mayor inspiración y nunca ha dejado de admirarlo.

Nacido y criado en La Elipa, un barrio obrero de Madrid, Muñoz describe una infancia de clase media‑baja donde la vida se vivía en la calle, jugando al fútbol, al monopatín y a la bicicleta, sin la presencia de redes sociales ni ordenadores.

Desde pequeño mostró curiosidad por la cocina, ayudando a su madre y experimentando con ingredientes poco comunes como jamón de pato o salmón ahumado artesanal; compró el libro "Nueva cocina mediterránea" de Josep María Flo y trató de reproducir sus recetas, aunque los resultados eran a menudo desastrosos, como una pasta de calamar que quedó como "chicle incomestible".

Paralelamente, su talento deportivo lo llevó a jugar casi seis años en la cantera del Atlético de Madrid, dos años en la del Real Madrid y tres en la del Rayo Vallecano, llegando a integrar el segundo equipo del Atlético a los 16 años y desempeñándose en diversas posiciones ofensivas.

A los 17 años, pese a la promesa futbolística, Muñoz decidió inscribirse en la Escuela de Hostelería; combinó los estudios matutinos con un trabajo vespertino en el restaurante Balzac, dirigido por Andrés Madrigal, y allí consolidó su pasión por la cocina.

Tras completar su formación, el chef se trasladó a Londres para seguir aprendiendo, regresó a España para abrir DiverXO, su primer gran éxito, y con el tiempo acumuló estrellas Michelin, consolidándose como uno de los chefs más influyentes del planeta.